Valle de Grulla

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illustrations by Emily Edgar

¡Vamos al valle!

La frase que llevas esperando toda la semana escuchar cuando quieres dejar el estrés de la ciudad, escapar al campo y compartir buenos momentos de la mano de un delicioso vino; Pero, ¿Qué Valle? ¿Guadalupe, Ojos Negros?…

Pasar por una de las carreteras más hermosas de México solo te inspira a querer seguir descubriendo este bello rincón del mundo. Tan solo a una hora más al sur de Ensenada, encontramos un lugar donde solamente los más grandes aficionados del vino dan un paso extra para llegar.

Gracias a unos pocos productores que apostaron por esta región, existe la posibilidad de degustar nuevas interpretaciones de varietales de vino como en ningún otro lado. ¡Bienvenidos al valle de “La Grulla!”

Ubicado en La antigua ruta del vino en el Ejido Uruapan a 35 kilómetros al sur de Ensenada y con más de 200 años de historia. Este valle es sin duda alguna, uno de los más subestimados de la escena vitivinícola actual de Baja California. Desde hace varios años el deseo por compartir lo mejor de sus viñedos ha llevado a sus productores a demostrar el potencial de la zona.

Sus suelos, son la perfecta combinación de arcilla y arena que, junto con la brisa del mar nos brinda la máxima expresión de sus vides en un vino sutil, fresco y único. Esto no podría ser más cierto para las vinícolas que protagonizan este valle: Vinos Aldo Palafox, MD vinos, y Santo Domingo.

La Vinícola Aldo Palafox ha sido un homenaje no solo a la tierra si no a la memoria de su fundador de mismo nombre. Su “Natural Rosé” de uva misión, es un vistazo a la historia de la región en su más puro estado. En colaboración con la enóloga mexicana Lulú Martinez y su experiencia en la zona más reconocida de Burdeos, este proyecto ha logrado mostrarnos una cara distinta y elegante del vino mexicano.

Reconociendo el potencial de la zona, la familia Delgado plantó en 2006 los inicios de un viñedo que se convertiría en la vinícola familiar MD Vinos con mucha dedicación y esfuerzo. Con el apoyo de Gerard Zanzonico (reconocido enólogo de Napa Valley) han logrado expandir su producción anual, conservando la sutileza y la calidad de sus vinos.

Por último, tenemos a la vinícola Santo Domingo. Desde hace cuatro generaciones, la familia Meza Ramirez y sus viñas de más de 50 años han sido testigo de que la Syrah, poco a poco se ha convertido en la uva insignia de este valle.

Si bien las vinícolas que se encuentran en este lugar son pocas, la pasión por el vino y el esfuerzo de estas se ve reflejado en cada copa de vino.

Somos pocas las personas que aventuramos a este lado de la región, pero lo hacemos porque nuestra pasión por el vino nos mueve a descubrir otras propuestas. Conocer La Grulla, es volver tener ese sentimiento de aventura. Si manejamos no importa qué tan largo sea el destino sí al final lo hacemos por la promesa de un buen vino. ¡Salud!