Sustentabilidad en la Industria del Vino en México

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illustrations by Emily Edgar

Es importante comenzar por recordar que la industria del vino en México es relativamente nueva, hasta hace alrededor de 35 años se comenzó a apostar por la calidad con bodegas como Monte Xanic y no fue hace mucho que Hugo D’Acosta comenzó “La Escuelita” con el fin de promover mayor producción de vino. Si bien, el consumo de vino per cápita en el país ha incrementado, el registro del 2019 es de un consumo de 1L per cápita, lo que quiero decir es que el vino es un producto aún muy nuevo y de poco consumo en México.

El que sea tan nuevo el mercado, en mis ojos, es una gran oportunidad para crear conciencia en tener una industria sostenible  puesto que el consumidor tiene una mayor apertura y acepta con más facilidad lo que recibe, pero sin duda hay factores económicos y sociales que limitan el crecimiento y oscurecen el movimiento.

Hoy, la agricultura orgánica es un tema que se puede escuchar con productores selectos. Es muy claro que cuando hablas con ellos sobre sus prácticas, el cuidado de sus viñas y, sobre todo, el respeto que le tienen a la tierra, son personas conscientes que buscan vivir de la producción del vino. Pero siempre manteniendo el conocimiento y que lo más importante es cuidar la tierra que trabajan para poder dejar a sus hijos un patrimonio vivo y servible. Además, muchos coinciden que esos son los vinos que consumen y prefieren cuidar su salud.

Aún hay pocas bodegas con prácticas orgánicas y sostenibles  en México, pero confío que cada año habrá más conciencia y tomen el camino de luz.

Por otro lado, el hablar de vino natural es otro tema interesante pues muchos productores caen en lo mismo como  muchos otros en el mundo: con tal de estar acorde  con la tendencia están produciendo sus vinos naturales y no necesariamente respetan su tierra. Es decir, los viñedos están llenos de pesticidas y venenos, pero sus vinos son de mínima intervención. Es difícil pues entonces existe mala información y se logra confundir, enormemente, al consumidor.

El común denominador es que el consumidor toma el vino que el crítico, Sommelier, o alguien respetado dentro de la industria le dice que tome. Son ellos quienes apenas están comenzando a descubrir e interesarse por probar vinos naturales.  Este movimiento está haciendo que muchos restauranteros empiecen a integrar el vino natural en sus cartas y nuevos empresarios están creando barras de vino y así fomentar el consumo de vinos sostenibles.

En lo personal, me emociona mucho ver a los restauranteros, productores y críticos o Sommeliers que realmente creen y están conscientes de los beneficios globales que implica el consumir e impulsar los vinos sostenibles.

Yo estoy convencida que entre mejor cuidemos nuestro planeta y sus tierras, mejores uvas nos regalará y mayor será nuestro disfrute y más felices nuestras fiestas.