“Con el tiempo solo te acuerdas de las añadas difíciles”, recuerda Lulú Martínez Ojeda que le decía el Director General de Chateau Brane-Cantenac en Margaux cuando ella trabajaba en Francia. Lulú, como la llamamos con cariño quienes la conocemos, desde el año pasado es la nueva socia y enóloga de Bruma 8 en el Valle de Guadalupe. Para ella, la cosecha del 2019 en el Valle de Guadalupe le da sentido a la frase.

Con una gran trayectoria en la industria del vino y más de 10 años de experiencia en Francia y México, hoy por hoy Lulú es una de las enólogas más importantes en el país. Es sofisticada, creativa, innovadora, tiene confianza en su trabajo y en su conocimiento, además de un gran sentido del humor.

El año pasado en una tarde lluviosa en el Valle escuché a alguien decir alegremente “llueven dólares”. El sentir común de los productores y enólogos en el Valle por aquellos días era de ventura y bonanza. La temporada de lluvias que comprende el periodo de julio de 2018 a junio de 2019 cerró con una cifra de 289 milímetros. Esa captación de agua resultó muy positiva para la región vinícola de Baja California que estaba en estrés hídrico después de tres años de sequía. Fue un gran temporal comparado al del año anterior que concluyó con 65 milímetros de precipitación.

Quizá el mayor obstáculo para la cosecha del 2019 en el Valle fue el ataque de cenicilla, una enfermedad producida por un hongo que puede provocar la detención del crecimiento de la piel de la uva, haciendo que se agriete y se raje el fruto. En el mes de junio aumentó la humedad en el ambiente y se desencadenó este ataque. Se sabe que en San Vicente algunos viñedos de Chardonnay y Chenin Blanc no se protegieron contra la cenicilla y, como resultado, tuvieron pérdidas de entre 40% y 50% de la producción. Para las uvas blancas este ataque fue lo más difícil de la temporada.

Para las uvas tintas, en cambio, la única dificultad fue que una vez empezada la maduración, se presentaron temperaturas frescas y la maduración no fue homogénea. Por ejemplo, la primera vendimia de Grenache del viñedo de Bruma se levantó el 10 de septiembre y la última el 9 de octubre. En el mismo viñedo, en la misma parcela, la madurez tenía un mes de diferencia entre una fruta y otra. Como consecuencia de esta alteración en la temperatura, las uvas aportaron al vino una menor concentración tánica y un color más ligero. 

Lulú elabora sus vinos con uva de su propio viñedo en el Valle de Guadalupe y trabaja también con uvas del Valle de San Vicente, sobre todo para blancos y rosados. El suelo en San Vicente es arcilloso y produce fruta con alta acidez y frescura, dos características que la enóloga de Bruma busca obtener en el vino. En Llano Colorado y Rincón de Guadalupe, ambos ranchos de San Vicente, el suelo es entre 70% y 80% arcilla, mientras que el resto es arena. La arcilla puede ser negativa en algunas regiones pero aquí es positiva, dependiendo del vino que se busque hacer. San Vicente es una región árida cuyo suelo retiene la poca agua que cae. La arcilla se hincha, captura el agua y poco a poco la planta puede disponer de ella. 

Mientras tanto, el Valle de Guadalupe es una región más arenosa donde gran parte del agua que cae de la lluvia se filtra y no puede ser tan aprovechada por la planta. El suelo de Bruma es entre 60% y 80% arena. El resto es en su mayoría arcilla y otros componentes. En este viñedo hay plantadas Petit Syrah, Mourvèdre, Merlot y Cabernet Sauvignon. El arenal aporta una gran potencia a estos varietales. 

Los próximos planes de la enóloga para Bruma son empezar a trabajar una viticultura orgánica para más adelante poder incursionar en las prácticas biodinámicas y certificar su viñedo como biodinámico. 

De acuerdo con Lulú, los vinos blancos fueron los más beneficiados en la cosecha 2019 y se caracterizarán por su frescura y complejidad aromática, serán florales, equilibrados, y mas elegantes. Muestra de tales características son el vino Blanco de la Casa, de Sauvignon Blanc 2019, y el Ocho Rosado, de Sangiovese 2019, que están a semanas de ser liberados. Conviene mantenernos atentos para probarlos y dar fe de la frescura y elegancia que nos trajo la añada pasada. 

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